Chapter Text
La primera vez que Laura Lee sintió algo diferente a lo que su religión consideraba “correcto”, fue a los 13 años, en un campamento para jóvenes de su iglesia. Y cada año la situación empeoraba.
Nuevas chicas llegaban, los cuerpos se iban desarrollando, las conversaciones cada vez eran menos sobre la palabra divina y más sobre chicos y la palabra prohibida.
Pero ella seguía asistiendo cada verano, y justo ese después de su primer año compartiendo vestuario con las Yellowjackets y su falta de pudor al cambiarse de ropa, ella misma tenía anécdotas (ajenas) que contar.
Y este año fue como una confrontación mayor, quizás una actuación divina para mostrarle lo que necesitaba conocer
Una chica pelirroja irlandesa llamada Jane le contaba sobre sentirse extraña por viajar tanto al ser hija de misioneros y no lograr sentirse parte de NADA fijo ni sentir NADA por NADIE por miedo a dejarlas o ser dejada.
Quizás fue la primera vez que la tímida rubia escuchó en boca de alguien más lo que ella sentía y nunca supo como expresar.
Los primeros días junto a Jane, Laura Lee la notaba inquieta y curiosa sobre la pasividad de la rubia ante las constantes burlas de sus compañeras que la consideraban demasiado devota para sumarse a sus escapadas nocturnas de las cabañas a leer revistas de moda y fumar cigarrillos mentolados, y quizás algo más.
Jane nunca la dejó sola y, aunque a veces parecía aburrida e interesada en asistir a las escapadas, no le recriminaba su decisión.
Con el pasar de los días, Laura Lee notaba como Jane demoraba más en retirar sus manos de las suyas cuando se entregaban algo, y como aprovechaba y/o creaba momentos para generar contacto físico con ella y prolongarlo.
Cuando dentro de alguna charla grupal las chicas hablaban de chicos dentro de la comunidad que les parecían atractivos y le consultaban a Jane sobre los chicos a los cuales conocía en sus traslados, ella siempre desviaba la conversación a las increíbles amigas que hacía en campamentos como ese y como las extrañaba al partir.
En esos momentos Laura Lee la abrazaba y sentía como Jane se afirmaba a su cintura más de lo experimentado con ninguna otra persona.
Un día, durante el desayuno, la líder de su grupo comunicó que las chicas del campamento que había cruzando el lago iban a acercarse para compartir una actividad al medio día en el lago.
Jane insistió a Laura Lee para preparar algo diferente y así mostrarle a las otras chicas que podían ser divertidas sin necesidad de romper reglas. La rubia estuvo de acuerdo y adornaron unas camisetas con el logo de su comunidad y les pusieron brillos y colores, por desgracia la que estaba haciendo la rubia se manchó un poco en el pecho y pensaba desecharla, pero la pelirroja dijo que solo necesitaban cortar un poco de tela y cerrar el borde. Al final quedó muy linda y moderna, aunque parecía algo atrevida.
Jane le comentó que la idea no era que se las pusieran, solo las tuvieran, por lo cual Laura Lee aceptó y se sintió satisfecha.
La iniciativa de ambas chicas fue aplaudida por las líderes de ambos campamentos. Las chicas que recibieron las camisetas eran dos chicas bastante parecidas a Laura Lee; rubias, con semblante tímido y también habían traído unas pulseras de amistad, que fueron dadas a la rubia y a Jane.
Terminada la actividad, la rubia y la pelirroja fueron puestas de ejemplo ante sus demás compañeras por su proactividad, generando algo de resentimiento en las demás chicas, por lo cual sintieron la presión de asistir a la escapada nocturna.
En la misma se encontraron con la sorpresa de la asistencia de varias de las chicas del otro campamento, que cruzaban en canoas.
Entre ellas estaban las chicas que habían intercambiado regalos, quién al momento de ver a Laura Lee se acercaron a ella para abrazarla.
La escapada no estuvo nada mal, e incluso les pareció más divertida y tranquila de lo esperado.
Al despedirse fue Clara, la chica con quién Laura Lee había intercambiado regalos, quién la abrazó un poco incluso más fuerte y sostenido que Jane, quién a su vez había desaparecido un momento con Ruth, su chica de intercambio de regalos, y al volver a aparecer se despidieron de forma cálida. Ambas quedaron en volver a verse al día siguiente.
Al volver a su cabaña compartida, Laura Lee y Jane intercambiaron comentarios sobre las otras chicas. La rubia le comentó sobre el abrazo más duradero de Clara y Jane le preguntó si eso le incomodaba.
Laura Lee, cargada de la mezcla de emociones del día, le confesó que le hacía sentir confundida, pero que se sintió agradable, ante lo cual Jane la abrazó y le dijo que eso no significaba nada malo, solo que debía atreverse a sentir sin miedo.
Eso despertó más miedo y confusión en la rubia, aumentando cuando las manos de Jane apretaron su cintura y levantaron un poco su camiseta tocando la piel. Laura Lee no supo cómo reaccionar, haciendo creer a Jane que estaba consintiendo la acción. La irlandesa junto sus labios a la oreja de la rubia y le dijo que deseaba hacer eso desde la primera vez cuando tocaron sus manos, y la besó en la barbilla con la intención de subir a sus labios.
En ese momento Laura Lee reaccionó y apartó a Jane, quién retiró sus manos y pidió perdón por malinterpretar las señales.
La rubia acomodó su camiseta, y se acomodó en su cama diciéndole a la pelirroja que no necesitaban hablar mas del tema.
Al día siguiente Jane no se acercó a la rubia en todo el día, quién pasó realizando sus actividades con otras de las chicas. Pero sentía mucho la falta de acercamiento de su amiga, por lo cual, al finalizar el día se le acercó y propuso volver a ir a la escapada.
Jane se acercó a ella y le aclaró que se siente atraída por ella y creía ella sentía lo mismo.
Laura Lee no contestó nada y se fue al lago, donde se volvió a encontrar con Clara y así como el día anterior se despidió con un abrazo largo, ahora la saludó con otro abrazo igual de intenso dónde sus manos acariciaron las caderas de la rubia.
Laura Lee sintió tímida y empezó a caminar junto con ella, cuando de repente sintió como Clara la sujetaba de la mano y entrelazaba los dedos. Entre la confusión se puso a pensar en las palabras de Jane a su oído: “atreverse a sentir sin miedo”, ante lo cual no separó los dedos y siguió caminando a su lado.
Al voltear la cabeza nota a Jane mirándola con tristeza en su rostro y a Ruth tomándola por la cintura y llevándola lejos.
Pasó el resto de la noche con Clara, quién le preguntaba sobre su vida y le contaba de la de ella, pero cada cierto tiempo movía las manos que tenían juntas y la posaba sobre el estómago de la rubia haciéndola sentir pequeños pinchazos dentro del mismo.
Al despedirse, y antes de soltarle la mano, Clara besó el dorso de la de la rubia justo cuando venían llegando Ruth y Jane.
Al volver a la cabaña Laura Lee quería hablar de lo ocurrido con Clara, pero también de los sentimientos de Jane, pero al verla notó que ella se metía a su cama y la escuchó llorar.
Decidió acercarse y al tocar el hombro de la pelirroja la sintió temblar, decidió abrazarla.
Jane le pidió que no le cuente si ya era novia de Clara, que no podría soportarlo, pero le deseaba lo mejor.
Laura Lee se acercó a Jane un poco más y le dijo lo que pasó, dejando claro que no eran novias, pero que los tocamientos de Clara la seguían confundiendo, y como el beso de la mano le gustó, pero no era nada definitivo.
Eso hizo a la pelirroja voltear y quedar frente a la rubia y volviendo a tomar su cintura.
Le reiteró su atracción por ella y besó su nariz. Tomó su mano y también la besó, preguntando si eso le aclaraba algo.
Laura Lee comparó los besos y sintió las diferencias entre ambos, y devolvió el de Jane en su propia mano.
Eso puso una sonrisa en la cara de Jane, quien acercó más a Laura Lee y raspó sus uñas sobre sus brazos.
La rubia volvió a alejarse, aclarando su negativa a seguir. Jane baja las manos y le pide volver a su propia cama. Ya no podía soportar que Laura Lee la acerque y aleje a su gusto y se lo dijo. Volteó y se puso a llorar de nuevo, diciendo que en ningún lugar la habían tratado así antes.
La rubia quiso refutar algo, pero entendió que Jane tenía razón, le había contado sus sentimientos y ella a besó, así sea en la mano, y luego la alejó.
Esa noche no durmió mucho y al despertar Jane no estaba. Durante la mañana la vio en la oficina de su líder y por la tarde les comunicaron que al siguiente día vendrían a llevársela.
La irlandesa evitó a la rubia todo el día y llegada la noche empezó a empacar y cuando sintió a Laura Lee acercarse se marchó al lago, donde al llegar Ruth le explicó la situación y las vió abrazarse y llorar para, luego de que Clara hablara con ellas, desaparecer.
Clara se acercó a Laura Lee, su cabello rubio se veía más peinado y lucía más maquillada. Cuando Laura Lee se acercaba a saludarla, la visitante la abrazó muy fuerte y sus manos recorrieron toda la espalda de la chica, Clara tenía un cuerpo más curvilíneo y era un poco más de 10cm más alta, por lo cual su agarre era más acaparador, y le susurró: “gracias por elegirme”
Antes de obtener respuesta, bajó sus manos a las caderas de Laura Lee y la presionó contra su pelvis, para después de besar su mejilla cerca de los labios volver a entrelazar sus dedos y empezar a caminar.
Laura Lee se dejaba llevar, no entendía bien lo que pasaba, pero sabía que tenía que ver con la conversación de las tres chicas, las lágrimas de Jane y su inminente partida. De repente pararon y Clara empezó a lanzar pequeñas piedritas al lago mientras le decía lo especial que se había vuelto para ella, y esperaba le gustara como se había arreglado para ella.
La tímida religiosa había notado el maquillaje, pero al verla bien contempló como la visitante tenía una falda muy corta y una pequeña chaqueta que abrió y mostró la camiseta adornada y regalada el día de conocerse.
La camiseta tenía un hueco en el frente, y la enmienda realizada por Jane había cedido, dejando parte del escote de Clara a vista de Laura Lee, quién se sintió ruborizada. La sensación se intensificó cuando Clara se acercó y prácticamente puso su escote a la altura de mis ojos de la tímida chica.
En los vestuarios intentaba evitar mirar directamente cuando se cambiaban, y evitaba las duchas hasta estar sola o salía rápido y se duchaba en casa. Aún así había visto los pechos de varias de sus compañeras, en especial unos que le interesaban más de lo que se permitía aceptar, pero esto era diferente. Clara se los mostraba con intención abierta de seducirla.
La camiseta de por sí le quedaba corta, dejando ver su trabajado abdomen, Clara juega volley en su instituto. Era casi como si llevara un top, un top escotado, un top escotado puesto casi en la cara de Laura Lee.
Las manos de Clara levantan la cara de la rubia pequeña y le repiten su pregunta sobre su le gustaba como se había arreglado para ella.
Laura Lee logró decirle que se veía muy bonita y halagó el maquillaje y el peinado.
Clara, quién había vuelto a recuperar la mano de la rubia más pequeña, llevó la misma a su pecho y la posó allí diciéndole que le encantaba la camiseta, pero ya no iba a usarla porque quizás no se le veía bien ya que ella no le había comentado de la misma.
Laura Lee sentía la piel desnuda del pecho de Clara en el dorso de su mano y sintió su propio corazón acelerado. Sin embargo le dijo que todo su conjunto era muy bonito y le quedaba muy bien.
Clara sonrió y se juntó más a la chica más pequeña, con la mano aún sobre su pecho semi expuesto se agachó lo suficiente para hacerlas juntar y también poner el dorso de su mano sobre el pecho, este sí totalmente cubierto por varias capas de ropa, de Laura Lee, logrando que sus manos entrelazadas sean un puente entre sus latidos cardíacos.
La cara de Clara estaba prácticamente sobre la de la chica más pequeña y le agradecía lo dicho, explicando que ella también se veía muy linda y muy sexy de cierta forma.
Sin proponérselo, la rubia más pequeña tembló un poco antes esas palabras y su mano perdió el agarre de Clara, pero cayó dentro del escote de la chica más alta, lo cual fue tomado como una invitación para que ella pase a sujetar a Laura Lee y evitar se resbale, tomando fuertemente sus caderas y arrimando a la chica contra el árbol tras de ella.
Al hacerlo, instintivamente la subió un poco haciendo que los pies de Laura Lee dejarán el suelo y su rostro quedará en su cuello.
Al intentar sacar la mano del escote de la chica más alta, hizo salir gemidos de la misma, pero la pulsera regalada por la chica se había atorado, y mientras más intentaba retirar la mano más piel tocaba, empezando a sentir como Clara empezaba a frotarse contra ella.
Los nervios, y otras sensaciones, estaban desbordando a Laura Lee, quién, cuando creía que nada podía empeorar la situación, escuchó un gemido a su costado, pero era uno distinto, uno de llanto.
Jane estaba parada junto a Ruth y estaban mirando la escena y, seguramente, suponiendo una cosa totalmente diferente a la realidad.
Que Clara empezará a gemir el nombre de Laura Lee mientras tenía los ojos cerrados y seguía haciendo movimientos pélvicos contra la rubia más pequeña no ayudó en nada, incluso consiguió, de manera totalmente involuntaria, un pequeño gemido de Laura Lee al juntarse el empujón pélvico, el gemido de su nombre en su oído y un pequeño beso sobre su lóbulo.
El gemido fue escuchado por Jane quién se alejó llorando perseguida con Ruth, quién miró a Laura Lee con odio.
Finalmente, y ya sin importar nada más, Laura Lee rompió la camiseta de Clara logrando sacar su mano y consiguiendo hacerla detenerse.
La rubia más pequeña se recriminaba no haber parado eso antes.
Clara la miraba extrañada, le dijo que parecía estarlo disfrutando tanto como ella, a lo cual la más pequeña le dijo que no era así, que simplemente no reacciona bien a esas situaciones y que no estaba bien lo ocurrido.
Y, como si se repitiera parte de la historia de la noche anterior, Clara le empezó a decir que no entendía porqué hacía y decía eso sí ella había aceptado sus avances todos esos días. Y ahora que había hecho que Jane se vaya podían hacer más cosas.
Laura Lee ni siquiera sabía que responder a eso. Ella ni había respondido a los avances ¿o sí?, ella no había hecho irse a Jane ¿o sí?, y ella no iba a hacer “más cosas” con Clara, aunque técnicamente acababan de hacerlo.
Intentó explicarle la situación, incluso le dijo que se sentía halagada por sus avances, enseguida se arrepintió de eso al ver una sonrisa nada santa en su rostro, pero ella no estaba en búsqueda de nada mayor a una amistad.
Clara negaba con la cabeza mientras miraba hacia debajo de Laura Lee, volvía a negar y mirar, y cuando la rubia pequeña le puso una cara de no entender Clara la señaló entre sus piernas.
Le dijo que está diciendo tantas cosas excusándose, pero su cuerpo dejaba claro que no opinaba igual.
La falda de Laura Lee tenía una mancha bastante obvia entre sus piernas, además Clara le señaló como su respiración seguía tan agitada como la suya, también como su mano se entretuvo bastante en su pecho izquierdo, que ahora estaba casi del todo expuesto por el hueco más grande de su camiseta, además del innegable gemido emitido.
Laura Lee no pudo negar ninguno de los puntos. Efectivamente su vestido tenía una mancha y procedía de su entrepierna. Sin ninguna duda parte de su respiración agitada se debía a la fricción entre ambos cuerpos, lo cual también generó la mancha.
Por más que quisiera negárselo a ella misma, durante su intención de liberar su mano del escote de Clara, había palpado sobado y, quizás, apretado más de lo necesario el prominente pecho de la jugadora de volley, y el gemido fue real, fue producto de su excitación en el peor momento posible, pero fue real.
Aún así, no había sido una experiencia animada por ella, por lo menos no intencionalmente.
Clara se intentó acercar, pero la rubia más pequeña temía una nueva ¿confusión? y le pidió mantener las distancias.
La visitante le intentó explicar que ella no pensaba forzarla a NADA, pero que la veía demasiado reprimida y esperaba que unos movimientos más osados la ayudarán a desenvolverse más suelta.
Nuevamente las palabras de Jane se le vinieron a la mente: “atreverse sin sentir miedo”. Clara era muy atractiva, no le daba miedo, incluso su cuerpo parecía reaccionar bien a ella, sin duda lo hacía, pero seguía sintiendo algo extraño.
Le pidió tiempo para pensar, aún faltaban unos días y podían seguirse viendo en las noches.
Clara estuvo de acuerdo, se disculpó por ser tan impulsiva, pero no por los gemidos, ni suyos ni de Laura Lee, generando una risa genuina en la rubia más pequeña.
Se volvieron a acercar para abrazarse y, nuevamente las manos de Clara sostuvieron a Laura Lee muy cerca de ella y tocando su piel bajo su blusa, haciendo que la más pequeña riera mientras negaba con la cabeza y al más grande la suelte.
Laura Lee dijo que debía hablar con Jane para…¿Intentar explicarle?, ni siquiera sabía que le diría. Clara le dijo que ella y Ruth compartían la sensación de no ser correspondidas, le confesó que en el campamento del año anterior habían tenido algo, pero al volver este año ella ya no sentía lo mismo, pero seguían saliendo juntas como amigas, aunque suponía verla coquetear con Laura Lee le dolía.
La más pequeña entendía ahora la mirada de odio de Ruth, y también porque pasaban tanto tiempo juntas con Jane, aunque eso podía ser también porque simplemente Jane es una chica muy agradable con quién es lindo pasar tiempo juntas.
Empezaron a buscarlas, lo cual no demoró mucho, pues adentrándose un poco entre los árboles las encontraron.
En ese momento ambas hubieran preferido no hacerlo, una imagen imborrable para ambas sucedía frente a ellas.
Ruth tenia sujeta a Jane contra un árbol y tenía una mano bajo la falda corta de la pelirroja, la otra la tenía en la boca de Jane evitando salieran los gemidos. Una de las manos de Jane también cubría la boca de Ruth.
Sin duda estaban teniendo sexo, pero no cualquier tipo de sexo, sexo de despecho, de abandono, de tristeza.
Clara le explicó que en ese mismo sitio tuvieron sexo por primera vez ella y Ruth, lo cual le hizo sentir triste, su amiga estaba intentando replicar ese momento. Lo cuál se confirmó cuando ambas soltaron las manos que tenían en la boca de la otra.
Laura Lee casi se cae al piso cuando Jane empezó a gemir su nombre y pedía de dejara un buen recuerdo después de tanto dolor recibido. Ruth gritó el nombre de Clara maldiciendo porqué la había dejado.
Ambas lloraban mientras lo hacían.
La mano que ya no callaba a Jane ahora le subía la blusa y le bajaba el sujetador, para pasar a apretarle los pechos, mientras que la mano libre de Jane, con la cual no se sostenía contra el árbol, empezó a buscar dentro del pantalón de Ruth para devolverle el favor.
Clara y Laura Lee seguían observando mientras esporádicamente las chicas que tenían sexo frente a ellas repetían sus nombres.
En cierto momento Clara, quién estaba tras Laura Lee, empezó a masajear los hombros de la chica más pequeña, que seguía embelesada viendo como los pechos de su amiga se agitaban cuando Ruth dirigía su mano a su cadera para darle mayor control a sus embestidas.
La rubia más pequeña no retiró las manos de Clara de sus hombros, ni se resistió cuando esas mismas manos hicieron retirar el abrigo ligero que tenía la chica para así poder masajear de manera más directa sus hombros.
No protestó cuando recibió un beso en su cuello, y cuando pensaba decir algo al sentir una mano en su cadera mientras la cadera de Clara se ajustaba desde atrás, fue detenida por un nuevo gemido de Jane diciendo su nombre y pedirle seguir.
Ella lo hizo, puso su mano contra un árbol frente al ella donde se estaban escondiendo supuestamente y permitió la mano de Clara ingresara bajo su blusa y apretara sobre su cadera cuando Ruth volvió a llorar su nombre y decirle cuando la extrañaba.
La boca de Clara empezó a besar todo el cuello de Laura Lee, mientras ella usaba su mano libre para acariciar el rostro de Clara.
La chica más alta empezó a presionar su pelvis contra el trasero de Laura Lee mientras su mano se movía bajo su blusa y acariciaba el estómago de la chica más pequeña. Haciéndola tener un cosquilleo muy satisfactorio.
Un nuevo gemido de Jane con el nombre de Laura Lee pidiendo que no la deje irse detuvo todo la sensación de placer que empezaba a sentir la rubia más pequeña, haciendo detener a Clara, quién al sentir la determinación de Laura Lee se retiró y ajustó su propia ropa.
Laura Lee tomó una decisión en ese momento. Besó en la mejilla a Clara y se dirigió a su cabaña, le sugirió a Clara hacer lo mismo y no dejar que las chicas la descubrieran para evitarles la vergüenza. Quedaron verse al día siguiente, lo cual ilusionó a la rubia más alta, y se despidieron.
Al llegar a la cabaña se sentó en la cama de June, pero enseguida decidió ir a recoger un par de cosas para mostrarle a Jane y, ojalá, ayudarle a explicarse mejor.
Después de 40 minutos llegó Jane, su rostro estaba con los ojos rojos de tanto llorar.
Al ver a Laura Lee en su cama intentó dar la vuelta e irse, pero la rubia la agarró por detrás y la abrazó. Se arriesgó y le dijo que no la dejaría irse. Jane se quedó congelada y entendió que la había visto y escuchado, por lo cual se desplomó a seguir llorando.
Laura Lee la llevó a la cama. Confirmó que la había visto y escuchado. Le preguntó si había sido su primera vez. Respiró aliviada cuando le confirmó que no fue así, que fue su primera y única vez con Ruth, pero ya había tenido experiencias, aunque NUNCA tan dolorosa en lo emocional. Fue su primer sexo de despecho, y le avergonzaba hacerlo, pero le dolió verla a Laura Lee con Clara gimiendo.
Laura Lee explicó, o intentó hacerlo, lo ocurrido, pero Jane no quedó conforme con la explicación, pero le dijo que ya no importaba, porque se iría y la rubia podrá hacer lo que quiera sin importarle sus sentimientos.
La rubia se sintió mal, pero entendía, o intentaba entender, el dolor de Jane.
La pelirroja le preguntó si alguna vez pensó darle una oportunidad a ella o siempre la consideró muy poco.
Laura Lee sintió su corazón romperse, NUNCA había roto un corazón, y fue horrible sentirlo. Procurará no volver a hacerlo.
Pero decidió mostrar unas fotos y una carta a Jane para explicarle porqué no podía pensar en darle una oportunidad a alguien más.
Jane lo entendió. Le dijo que si hubiera sabido eso quizás hasta le hubiera ayudado a saber cómo enfrentar la situación.
Se abrazaron, y Laura Lee sintió el aroma de la pelirroja, aún olía a sudor y algo más. Al aspirar nuevamente Jane se dio cuenta y rió un poco. No contaba que la poco experiencia de la rubia fuera en realidad tan poca.
Le preguntó si le gustó lo que vio y Laura Lee confesó que le gustó más lo que escuchaba. Que le gustó escuchar su nombre siendo gemido, tanto por Clara como por Jane, que quizás fue la primera vez donde la idea del sexo no le resultó sucia, donde la idea del sexo con otra chica no le pareció equivocada, donde la idea del sexo para ella le resultaba feliz.
Jane intentó explicarle lo más claramente posible a diferencia de los tipos de sexo que presenció esa noche y el que se desarrolla sin tristeza ni desamor. También como su propio jadeo ya contaba como una experiencia de la cual tendría que hacerse cargo y descubrir que significaba para ella.
Por más confusión que pudiera existir en lo ocurrido con Clara, Laura Lee sabía que disfrutó mucho de la experiencia, pese a no entenderla del TODO, y le tocaría trabajar en eso, como en muchas cosas más.
Laura Lee le pidió que se quede, que quería aprender más de ella, pero Jane le explicó que pese a no guardarle rencor y querer creerle sobre lo de Clara, debería marcharse porque seguía teniendo sentimientos fuertes por ella e iba a seguir acercándose de un modo en el cual la rubia podría confundirse, o ceder, y con la foto y la carta mostrada era claro que Laura Lee necesitaba aclarar sus asuntos dentro del vestuario de su equipo antes de llegar a algo más con alguien más.
Acordaron no besarse, pero durmieron abrazadas, permitiendo a Laura Lee seguir rompiendo muros internos y aprendiendo más de sí misma.
Laura Lee preguntó porqué había demorado 40 minutos más, Jane riendo le dijo que era justo que ella le devuelva el placer a Ruth, por lo cual le hizo sexo oral antes de marcharse, y eso le tomó su tiempo. La rubia quedó con la idea de investigar sobre eso también.
A la mañana siguiente Jane partió, prometiendo mantener el contacto mediante cartas y llamadas.
Se desearon suerte en encontrar y mantener cerca a gente que las quiera como son, sin presionar para lograrlo. Se agradecieron por lo aprendido una de la otra y se despidieron.
En la noche volvió a encontrarse con Clara, quién también habló con Ruth y… pensaban volver a intentarlo.
Laura Lee se alegró sinceramente por eso, en especial porque evitaba tentaciones. Se reunió con ambas y les explicó cómo resolvieron las cosas con Jane y de allí estuvieron juntas todas las noches hasta terminar el campamento, intercambiaban información, preguntas y dudas.
Laura Lee aprendió mucho, ambas le dijeron lo mismo que Jean, cuando vuelva al equipo debía enfrentar su situación con quién decidiera amar, la felicitaron por lo mucho que había descubierto y aceptado de sí misma y de la situación en general.
Concordaron que si le dolió romper el corazón de Jane iba a ser mucho peor cuando se rompa el propio, pero era uno de los riesgos por ser ella misma, y estaba dispuesta a hacerlo.
El alma voyerista le hizo espiarlas un par de veces en el mismo lugar donde sabía que Clara iba a volver a reclamar a Ruth para sí misma luego de sentir celos de ver a Ruth con alguien más profanando su espacio. Notó y creyó entender las diferencias entre el sexo visto en esa ocasión y las presenciadas posteriormente.
Además pudo contemplar mejor sus cuerpos desnudos, lo cual sería de gran ayuda en el vestuario, para dejar de sentirse extraña.
De eso también aprendió y empezó a normalizar el placer sin culpa.
Dejó de sentirse mal por haber tocado y haber sido tocada por Clara, tanto cuando fue confuso (contra el árbol por meter la mano en su escote), como cuando fue más consensuado (mientras miraban a Clara y Ruth teniendo sexo de despecho).
En uno de los últimos días habló en privado con Ruth, quién le agradeció por no insistir con Clara, lo cual confundió un poco a Laura Lee, pero entendió que sin importar lo que pudiera pasar siempre será la chica que manoseaba a su chica y que gimió cuando su chica jadeaba su nombre.
Otro aprendizaje, que le iba a ser muy útil en el futuro. Manejar los celos generados y sentidos es algo nuevo para ella.
Pensó que ella también sintió celos, o ahora cree que pudo ser eso, mientras veía a Ruth sometiendo a Jane contra ese árbol, y lo empezó a relacionar con lo que sentía en el vestuario, la cancha, fiestas o pasillos del instituto cuando ciertas compañeras del equipo tenían contacto muy cercano.
Cuando se despidieron, Ruth dejó caer en el bolsillo de Laura Lee su correo, dirección física y número de teléfono con un pequeño texto de: por si quieres practicar un poco lo que las vio haciendo varias veces en el bosque, NO platicar sobre el tema, PRACTICAR lo visto.
Más aprendizaje por lo visto, se rió para sí misma la rubia.
Camino a su casa se preguntó si ella sería de engañar a alguien. Al comienzo de ese verano hubiera dicho que NUNCA, pero en ese momento, mientras sostenía en sus manos la foto del equipo, la carta, el mensaje de Ruth, una prenda dejada por Jane y la pulsera dada por Clara en su muñeca, no podría asegurar ese NUNCA.
Paso a paso, por ahora había dado los primeros. DESCUBRIR Y ACEPTAR.
Al volver al instituto vendrán los demás.
